Domingo 26 de abril

Esfuerzos por restaurar

… animaos unos a otros, y edificaos unos a otros… (1 Tesalonicenses 5:11).


La escritura de hoy: Esdras 2:68; 3:1, 3-7 Kirsten Holmberg  escribe:

En abril de 2019, un incendio destruyó la aguja y un «bosque» de vigas de roble que sostenían el techo de plomo de la famosa catedral medieval Notre Dame, en París. Casi de inmediato, se hicieron planes para restaurarla. Llegaron donaciones de todo el mundo y comenzó la restauración, con las mismas técnicas de construcción y los tipos de madera y piedra empleados en la estructura original.

Cuando Nabucodonosor ordenó prender fuego el templo de Dios como parte del sitio de Jerusalén, la estructura fue arrasada (2 Reyes 25:9). Cuando el pueblo regresó a Jerusalén después de décadas de cautiverio en Babilonia, «hicieron ofrendas voluntarias para la casa de Dios» (Esdras 2:68).

Luego «dieron dinero a los albañiles y carpinteros», y consiguieron «madera de cedro desde el Líbano», para los cimientos del templo (3:7). Aunque sus esfuerzos de reconstrucción fueron obstaculizados y saboteados, la tarea finalmente se completó, y el pueblo de Dios volvió a adorarlo en su templo (6:14-22).

Como creyentes en Jesús, juntos somos el templo de Dios (1 Corintios 3:16-17). Él nos capacita para restaurar continuamente a otros creyentes y «[edificarnos] unos a otros», no con madera o piedra, sino con palabras de aliento, oración y dones espirituales (1 Tesalonicenses 5:11).

Reflexiona y ora

¿Cómo estás edificando a tus hermanos creyentes en Jesús? ¿Cómo te ha edificado alguien recientemente?

Padre, gracias por poder edificarnos y restaurarnos.

Lunes 27 de abril

Rendidos y quietos

… el alfarero volvió a hacer otro vaso según le pareció mejor (v. 4 rva- 2015).


La escritura de hoy: Jeremías 18:1-6 Kenneth Petersen  escribe:

No se sabe mucho sobre Adelaide Pollard, y tal vez esta sea la idea. Fue una sierva humilde de Dios que no buscaba reconocimiento. A los cuarenta años, sintió un fuerte llamado a ser misionera en África, pero esa puerta se cerró y quedó profundamente desanimada. Sin embargo, recordó un versículo: «como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano» (Jeremías 18:6). Al tiempo, escribió un himno con estas palabras: «Tú el alfarero, yo el barro soy».

La imagen en Jeremías tiene mucho que decirnos hoy: «la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla» (Jeremías 18:4). Es un retrato de cómo Dios nos rehace para su propósito mayor. Sea lo que sea que creamos que debemos hacer o ser, Dios podría tener otra forma para nuestra vida.

Finalmente, Adelaide sí fue a África, pero quizá la forma que Dios tenía para su vida implicaba también otras cosas… como escribir ese himno —Has lo que quieras de mí, Señor— que ha inspirado a millones desde entonces. Cuando nos sentimos «en pausa» respecto a lo que queremos hacer, podemos pensar en cómo Dios nos está moldeando en este tiempo. Hacemos bien en dejar que Dios haga su voluntad mientras esperamos, «rendidos y quietos» su propósito mayor.

Reflexiona y ora

¿Te sientes desanimado respecto a las metas de tu vida hoy? ¿Cómo podrías dejar que Dios cumpla sus planes en ti?

Dios, ayúdame a rendirme a tus manos de alfarero.

Martes 28 de abril

Bajo la mirada de Dios

El Señor guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre (v. 8).


La escritura de hoy: Salmo 121 Xochitl Dixon  escribe:

Trina había recibido una entrada gratuita para un evento con entradas agotadas y la guardó en su Biblia. Su hijo la vio buscando frenéticamente en el armario de comida. Cuando ella le explicó que había perdido su Biblia, le preguntó por qué buscaba allí. «Ya he buscado en todos lados, y el evento empieza en treinta minutos —respondió—. No quiero perderme ni un instante». Su hijo se rio y dijo: «Respira, mamá. Creo que estás sufriendo de FOMO, el miedo a perderte algo». Ella se rio. En ese momento, el esposo de Trina entró. «Dejaste esto en el auto», dijo, levantando la Biblia.

Aunque no está mal disfrutar de bendiciones inesperadas o momentos únicos en la vida, el deseo de disfrutar puede convertirse fácilmente en miedo a perderse algo. Incluso podemos ser tentados a pensar que Dios se olvida de nosotros. Sin embargo, el Señor, «que hizo los cielos y la tierra» (Salmo 121:2) es nuestro proveedor y protector siempre atento, que nunca duerme (vv. 3-7). Por eso, no tenemos que preocuparnos por desvíos, demoras o incluso oportunidades perdidas. Él cuidará nuestra «salida y […] entrada desde ahora y para siempre» (v. 8).

En cada situación que Dios planea para nosotros, siempre estamos bajo su mirada. No nos perderemos nada de lo que ha preparado para que vivamos.

Reflexiona y ora

¿Cómo impacta tu vida estar bajo la mirada de Dios? ¿Cuándo perderte de algo llevó a una bendición inesperada?

Dios, gracias por mantenerme bajo tu mirada.

Miércoles 29 de abril

Oración disfrazada

… Dios me ha derribado, y me ha envuelto en su red (v. 6).


La escritura de hoy: Job 19:5-12 Sheridan Voysey  escribe:

Después de los horrores de Auschwitz, Elie Wiesel perdió su fe. «¿Dónde estabas, Dios de bondad? —preguntó, recordando el mal que él y otros sufrieron—. En mi infancia no esperaba mucho de los seres humanos, pero esperaba todo de ti».

Más tarde, Wiesel se dio cuenta de que su fe nunca lo había abandonado. «Es porque creía en Dios que estaba enojado con Él —le dijo a un periodista—, y todavía lo estoy». Uno no se enoja con alguien en cuya existencia no cree.

Tal vez, nos incomode expresar enojo hacia Dios, pero algunos personajes bíblicos lo hicieron. «Oh Señor, me engañaste», clamó Jeremías (Jeremías 20:7 ntv). «¿Me olvidarás para siempre?», escribió David (Salmo 13:1). «Dios me ha derribado», dijo Job (Job 19:6). Sin saber del papel de Satanás en su sufrimiento, acusó a Dios de ser cruel (10:3). Aunque después descubrió que su comprensión era limitada (42:3), es importante notar que Dios nunca reprochó sus sentimientos.

A pesar de sus preguntas, Wiesel oró: «Reconciliémonos. Es insoportable estar separado de ti». Nosotros también podemos estar enojados con Dios por no limitar nuestro sufrimiento, pero expresárselo puede volverse una oración disfrazada que nos mantiene cerca de Él, que quiere que le llevemos no solo nuestra alabanza, sino también nuestro enojo.

Reflexiona y ora

¿Cuándo te sentiste enojado con Dios? ¿Cómo la historia de Job puede ayudar a expresarnos y mantener la perspectiva de lo que sucede?

Dios, aunque a veces no entienda, confío en ti.

Jueves 30 de abril

Seguir el camino de Dios

Pues así ha dicho el Señor de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos (v. 5).


La escritura de hoy: Hageo 1:1, 5-11 Karen Huang  escribe:

Carlos evitaba a los trabajadores migrantes en su edificio. Sus costumbres, tan diferentes a las suyas, lo molestaban. Pero un día, mientras oraba, se le cruzó un pensamiento: Han sido tus vecinos durante años y nunca les has compartido el evangelio. Piensa bien en tu actitud hacia ellos.

Las Escrituras nos hablan de cuando Dios advirtió a los israelitas: «Meditad sobre vuestros caminos» (Hageo 1:7). Tras su cautiverio en Babilonia, el pueblo regresó a Jerusalén para reconstruir el templo. Dios había «[despertado] el espíritu de Ciro rey de Persia» (Esdras 1:1) para ordenar la tarea y proveer fondos (vv. 2-4). Pero después de colocar los cimientos, surgió oposición (4:1-5), y el proyecto se abandonó durante catorce años.

A través del profeta Hageo, Dios les dijo: «Meditad bien sobre vuestros caminos. […] mi casa está en ruinas, mientras que cada uno de ustedes se ocupa de su propia casa» (Hageo 1:7, 9 rva-2015). Estaba diciendo: «Piensen bien. ¿Están haciendo lo que yo quiero que hagan?».

Dios disciplinó a su pueblo (vv. 5-11), pero cuando reanudaron la construcción, los alentó: «Yo estoy con vosotros […], no temáis» (2:4-5). Y el templo se completó en menos de cinco años.

¿En qué áreas necesitamos reflexionar sobre nuestros caminos? Que Dios nos lo muestre y ayude a corregirlos.

Reflexiona y ora

¿Cómo se diferencia el camino de Dios del tuyo? ¿Qué necesitas cambiar para obedecerle de verdad?

Dios, ayúdame a seguir tu camino.

Viernes 1 de mayo

Especificaciones perfectas de Dios

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó (v. 27).


La escritura de hoy: Génesis 1:26-31 Marvin Williams  escribe:

Cuando una empresa no pudo cumplir con las especificaciones para los bolígrafos utilizados en algunas oficinas del gobierno de Estados Unidos, se solicitó a Industries for the Blind [Industrias para ciegos] que fabricara setenta millones de bolígrafos, aunque nunca los había hecho antes. Tras cumplir con todas las especificaciones, desde 1967, trabajadores ciegos han ensamblado estos instrumentos ampliamente utilizados por el ejército. Los bolígrafos pueden escribir invertidos, trazar una línea de tinta de más de un kilómetro y medio, y resistir temperaturas extremas.

Génesis 1:27 nos recuerda que cada ser humano ha sido creado conforme a las especificaciones perfectas de Dios: «Y creó Dios al hombre a su imagen […]; varón y hembra los creó». Ser creados «a [su] imagen, conforme a [su] semejanza» (v. 26) refleja el carácter y la naturaleza de Dios, lo que significa que poseemos una dignidad y un valor inherentes. Esto define nuestra identidad y las relaciones con los demás.

Así como esos bolígrafos cumplen una función vital, ¡nosotros también! Aunque a veces nos sintamos insignificantes, todos tenemos un valor intrínseco y un propósito diseñado por Dios. Que podamos hoy aceptar nuestra realidad, ya que nuestro Creador afirmó que crearnos fue «bueno en gran manera» (v. 31).

Reflexiona y ora

¿Cómo has recibido tu realidad de ser creado a la imagen de Dios? ¿Cómo ha formado Él tu imagen e identidad?

Dios, gracias por crearme a tu imagen.

Sábado 2 de mayo

Una buena defensa

Sean prudentes y manténganse atentos… (v. 8 rvc).


La escritura de hoy: 1 Pedro 5:8-11 Patricia Raybon  escribe:

El equipo de baloncesto de séptimo grado de nuestro nieto hacía todo lo posible por anotar. Atacar era su pasión. Pero después de cada canasta, el entrenador los instaba a que corrieran a defender, algo que a veces no hacían con ganas. Todos querían sumar puntos, pero ninguno parecía dispuesto a esforzarse para defender.

El entrenador les había enseñado que la clave del juego era prever los movimientos de los jugadores del otro equipo. Interceptar un pase o bloquear un tiro impediría que anotaran y ayudaría al equipo propio a ganar.

Una estrategia defensiva que prevé los movimientos de nuestro enemigo también puede ayudarnos en la vida espiritual. ¿Y quién es ese enemigo? La carta de Pedro a los creyentes en Jesús nos recuerda: «vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar» (1 Pedro 5:8). Por eso, Pedro había dicho: «Sed sobrios, y velad». De hecho, se nos llama a resistir a nuestro enemigo espiritual, permaneciendo «firmes en la fe» (v. 9).

Vivir con una defensa activa nos lleva, como creyentes en Jesús, a ser más eficaces en nuestra vida y en la obra que buscamos hacer para su reino. Si sufrimos reveses espirituales, el Dios de toda gracia nos fortalecerá y afirmará (v. 10). Él es quien construye nuestra sólida defensa.

Reflexiona y ora

¿Dónde has «dejado caer la pelota» en la defensa de tu vida espiritual? ¿Cómo puedes ser más sobrio y velar?

Dios, que no olvide que me defiendes.

Domingo 3 de mayo

Amor que llega lejos

Y [mis mandamientos] enseñaréis a vuestros hijos… (v. 19).


La escritura de hoy: Deuteronomio 11:13-21 James Banks  escribe:

«Saludamos con la mano hasta que desaparecen de nuestra vista. Es una forma de mostrar que los amamos», me explicó mi madre cuando era niño. Mis padres tenían esa costumbre cada vez que un familiar se iba después de visitarnos. A veces, se quedaban afuera un buen rato, hasta que los que partían se perdían a lo lejos, pero no importaba. Cuando yo mismo me fui de casa, entendí por qué.

Verlos por el espejo retrovisor mientras saludaban me conmovió, y me sentí amado. Aún hoy, cuando mis familiares se van tras visitarme, me despido de esa manera, como muestra de amor hacia ellos. Espero que mis hijos continúen con esta costumbre.

Otra forma de expresar amor por nuestras familias es comunicarles el amor de Dios. Cuando los israelitas se preparaban para cruzar el Jordán, Dios les instruyó: «pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma […]. Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes» (Deuteronomio 11:18-19).

Estas palabras se cumplirían en el amor perfecto de Jesús, quien prometió: «Yo estoy con vosotros todos los días» (Mateo 28:20). Al compartir su verdad y su bondad, podemos confiar en que su amor es capaz de superar cualquier distancia.

Reflexiona y ora

¿A quién puedes alentar hoy con la sabiduría y la verdad de Dios? ¿De qué maneras les mostrarás su amor?

Padre, ayúdame a compartirles a otros tu amor.